viernes 19 de octubre de 2007

WHAT A DAY FOR A DAYDREAM Capítulo 5

Sábado por la noche. 9.30 p.m. La vuelta a casa está resultando incómoda. El silencio se ha instalado en el coche de Richard como un pasajero más y a ti se te han acabado los recursos para darle conversación. Se le ve impaciente por dejarte en casa, conduce rápido y no parece tan interesado en demorar la despedida como en las citas anteriores. Hoy precisamente que estabas decidida a dar un paso más con él, tropiezas con un asunto externo. Richard tiene razones para estar preocupado y no es cuestión que tú lo consueles. Eres una viuda aún joven con dificultades para superar una tragedia, es cierto que cinco años de duelo son demasiados, pero cada uno tiene sus ritmos y ahora que has decidido avanzar un poco, necesitas que el otro esté en plenas condiciones para procurarte un atisbo de felicidad. Algún día tendrás que atreverte a verlo, a Richard, sólo tienes que olvidarte que no te gusta su cara y que no te parece atractivo. ¿Quien te parece atractivo Jane? Los ves por la calle, en el cine o en la televisión y te preguntas cómo será el hombre que acceda a tu cuerpo después de Mike. Hombres a los que nunca quieres mirar. Podrías ser la reina de tu choza cualquier noche de éstas, pero aún no te atreves a poner los pies a ambos lados de la cama debajo de cualquier desconocido porque aún lo llevas a él dentro. Como si los cientos de duchas diarias, los baños de sales, las cremas y perfumes que has usado desde su muerte no hubieran borrado su olor de tu piel, de tu pelo, del colchón y las sábanas. A Richard le gustas, eso lo sabes, le basta con que seas una hembra bien formada, no tienes que esforzarte demasiado, por eso demoras un encuentro cuerpo a cuerpo para cuando ya no puedas más, para cuando sientas esa sacudida de sangre en las muñecas, ese calor ahí abajo que te obligue a apretarte contra él en futuras despedidas. ¿Cuantas mujeres fantasean con un ejemplar angloafricano como Richard mientras sus maridos las toquetean torpemente bajo edredones de plumas? Tienes suerte Jane, hoy podrías haberle invitado a la última copa en tu casa, escuchar música, reirte con sus charlas de documental y dejarle expectante hasta la próxima cita. Adiós Richard, lo he pasado muy bien. Pero hoy no se ha hecho el remolón, se ve que tiene prisa. Pobre. O tal vez ya se ha hecho a la idea que eres inaccesible y ya ni lo intenta. Está bien, será la próxima. Esta noche no es el momento. Bastante tiene ya con lo de su familia como para hacerle pasar por el aro de acostarse con una mujer traumatizada. Se va muy rápido, quemando rueda. A ti te queda el mal sabor de no haberle dicho ni una palabra de consuelo. Está bien, mañana sin falta lo llamas, le dices que lo sientes, que te solidarizas con él, que te duele no poder ayudarle o cualquier cosa de esas que se dicen cuando no se sabe qué decir. Lo llamas y le invitas a tu casa y pasarás por alto que no se haya fijado en tu carísimo vestido de saldo ni en tu escote de de treinta y cinco libras.
Aún con las llaves en la mano oyes una voz a tu espalda. "Perdón por lo de anoche" ¿cómo?, a un delincuente no se le ocurriría semejante forma de romper el hielo. No, a no ser que además sea un pirado y en ese caso tienes todas las de perder. Te vuelves con miedo y de repente tu tensión vuelve a su registro normal. Es ese chico, aún no distingues si el que te abrió la puerta o el de la guitarra. En un segundo sabrás que es el de la guitarra, pero ahora no lo sabes. Después de todo, sólo le has oído cantar. Cuando caes que es quien es, buscas una excusa educada para escabullirte "me gustó lo que cantabas esta tarde".
-Ah sí... Daydream- te dice-. No pensé que se escuchara tanto. Vuelvo a pedirte perdón entonces. Ensayaba para una fiesta que dan mis padres. De aniversario.
Qué bien chico, qué bonito todo, ahora me voy a ver la tele hasta que me duerma porque mi cita me ha plantado por su ex, no me molestes más, no me hables, no tengo ganas de hablar contigo, hice el ridículo la otra noche y me siento razonablemente avergonzada, vete a paseo niñato y ponte a tocarle las pelotas a tus jodidos padres. Pues muy bien -le dices- la habrás cantado veinte veces, te saldrá genial. A Jane nunca le ha gustado ponerse en evidencia y salir a la calle en pijama y aporrear la puerta del adosado contiguo para darle voces a unos estudiantes no entraba en su perfil de discreta insignificancia por eso le fastidia tanto atragantarse con su propia vergüenza. Jane le da la espalda al chico, no sabe si educada o no, no es cuestión de plantearse eso, y cruza la puerta de su guarida a la espera de ser recibida por un cariñoso fantasma meneando la colita.
Por cierto -escucha de nuevo- me llamo Paul. Y Jane se vuelve para encontrarse a un chico de poco más de veinte años con la mano extendida, más sonriente de lo que ella quisiera, más cortés de lo que se supone que sería alguien que parece recién levantado de la cama.
A un lado su casa, la reserva, el refugio y también el océano donde naufraga cada noche; al otro lado, una mano extendida. ¿Cuántas manos se te han ofrecido antes sin que tú las vieras? No eres una estatua de sal. No eres la vecina loca que asusta a los niños por las noches como una vieja banshee. Busca una buena razón, hazlo porque hoy, pasadas las 9.30 de la noche, te sabes la letra de Daydream, una canción que hasta ayer desconocías.
Vale, me llamo Jane. Encantada de conocerte Paul.

(...) Continuará

15 comentarios:

batanero dijo...

Pobre Jane... no sabe lo necesitada de saliva y piel que está.

Siempre me resultaron tremendamente erotizantes las relaciones entre hembras maduras y conscientes con jovenzuelos vigorosos y complacientes.

Invita al muchacho a tomar una copa en casa, mujer...

raindrop dijo...

¿Será Paul el Mike de veintitantos por el que suspiraba Jane?
Es que mira que es difícil rellenar el vacío que deja lo insustituible...

Carmen dijo...

¿Debería haceros caso? Sería un buen final para la historia de esta chica, sí. Lo malo es que no sé si ella es tan consciente como lo somos nosotros.
Las cosas desde fuera se ven tan claras, ¿verdad?

raindrop dijo...

No nos hagas caso para nada :)

Lo que pasa es que siempre nos convertimos en conductores del destino de vidas ajenas (¡y deberíamos hacerlo con la propia, pero como lo vemos tan complicado siempre probamos con las de otros!)

Besos

P.D.: ¿Hay continuación?
(mejor que no, ¿verdad? Así queda todo en el aire, que es el mejor final...)

batanero dijo...

Así es Carmen; jugar la partida de otro es fácil.

Carmen dijo...

Pues sí... hay continuación. Podría acabar así y dejarlo en el aire y no pasaría nada, pero mi protagonista se merece algo más, ¿verdad?

Un beso y gracias por vuestros comentarios.

raindrop dijo...

Bueno, pues como la vida, que continúa...

¿Qué pasará con Jane? ...

batanero dijo...

merece mas... es cierto Carmen.
Besos a Jane.

nerea dijo...

Hola... esta interesante... Tengo que ponerme al día pero, ya sé que es algo extraño empezar por el final pero bueno...

Sí, por favor, Jane se merece un final. Y se merece lo que le pida el cuerpo en ese momento y no pensar en el mañana... pero bueno, como ya digo tengo que ponerme al día. Este finde lo hago y te cuento.

Besicos!

Carmen dijo...

Gracias Nerea, y sobre todo ¡muy importante! escucha la canción del principio para meterte en la piel de mi protagonista. Es su b.s.o. de ese momento de su vida.

Besos

el instigador dijo...

Una historia densa de sensaciones, sequedades, deseos y añoranzas con un estilo directo y sorprendentemente masculino dentro de la feminidad del personaje. Muy bien escrito. Espero impaciente el capítulo VI, ¿Porque habrá capítulo VI, verdad?

Carmen dijo...

Hay capítulo VI, y no sé si decir que hasta VII, entre otras cosas porque el VI nunca me gustó. A ver qué me invento para lograr una séptima parte sin cansar a mi selecto público.

Besos miles.

nerea dijo...

No puedo escuchar la música del principio ¿es problema de mi ordenador? es que si es por mi ordenador me busco otro para oirlo...

Besicos!

Carmen dijo...

Nerea, no deberías tener problemas, creo. Es un video de Youtube, yo lo he abierto y puedo verlo y oirlo bien. Aunque el domingo me dio problemas y tuve que colgar otro igual.

Un abrazo

nerea dijo...

vale pues fue el domingo cuando me dio problemas... uf... ok, pues entonces volvere a probar y te cuento.

Besicos!

 
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