Sábado por la noche. 7.30 p.m. Richard está ausente esta noche. Te ha dicho que la cantante italiana se vuelve a Milán y se lleva a los niños. No conoces tanto a Richard como para aguantar tranquilamente un silencio de más de cinco minutos, por eso recurres a conversaciones de emergencia y le bombardeas a preguntas varias para obligarle a hablar. No te ha dicho nada del vestido y no se ha fijado en tu escote de treinta y cinco libras. No debe estar hoy Richard para sujetadores de marca. Te está poniendo nerviosa tanto silencio y canturreas mientras viene la camarera. “Ésa canción le gustaba mucho a mi padre”, bien, has roto el encantamiento, el lobo despierta, Richard ha hablado. Ni siquiera sabes qué es lo que cantas, esta tarde mientras te arreglabas, el chico de al lado se ha dedicado otra vez a dar un concierto. Te pusiste las medias a medio muslo y paraste ahí porque te gustaba lo que oías. Ha cantado esa canción durante la hora y media que has tardado en ducharte, darte crema, depilarte -por si acaso-, vestirte y pintarte. ¿Has elegido el día de hoy para invitar a alguien a tu balsa de naúfrago, Jane? Por esta noche sólo conseguirás irte a la cama con una canción nueva recién aprendida. Ese chico estaba ensayando y tú podrías haber hecho los coros, sola por supuesto, Richard está en Milán peleándose con su ex mujer.
Por fin llega una gacela con andares de camarera y dos platos enormes casi vacíos flotando a ambos lados de su cuerpo. A Richard le gustan los restaurantes de platos grandes adornados de alimentos experimentales, música étnica experimental, clientes con ropas experimentales y decoración inclasificable. La gacela lleva una cola de caballo hasta la cintura y si se soltara el pelo le arrastraría. Tiene poco más de veinte años, estudia teatro o arte y trabaja aquí para pagarse sus carísimos productos para el cabello. Mira por encima del hombro con el descaro propio de su edad y su belleza, agita la cola y su aroma florido consigue traerse a Richard de Milán. Teletransportación automática a base de perfume post adolescente. El lobo vuelve a la estepa. La selección natural sigue su curso y el ejemplar más joven recibe la mirada seductora de la noche. En lo que a ti respecta Richard se ha vuelto completamente ciego; sólo por seguridad tendrías que describirle lo que llevas, porque en caso de que te secuestraran él no sabría decirlo. Sigues con la conversación para asegurarte de que al menos te escucha. ¿De quien es esa canción, Richard? Loving’ Spoonful -contesta él- unos chicos blancos de Nueva York, es de la época de cuando tú y yo nacimos. Pero Richard no aguanta demasiado los temas sin importancia, necesita trascendencia para contrarrestar así su faceta de cazador olímpico de hembras humanas. Rápidamente te lleva al terreno pantanoso de su divorcio y la custodia de sus hijos. Pobre hombre después de todo. Al final ella se saldrá con la suya y conseguirá que los niños acaben hablando italiano hasta que se mueran. Sientes lástima por él, Mike nunca habría tenido que luchar por eso, vosotros habríais seguido siempre juntos y los hijos que no tuvisteis no tendrían que elegir con quien quedarse los fines de semana. ¿Has pedido un plato también para Mike? Llevabas casi dos horas sin acordarte de él y se ha presentado por sorpresa. Quédate con Mike pues, Richard ha salido a hablar por el móvil “llamada urgente” te ha dicho y tras dedicarle otra mirada carnívora a la joven gacela se ha largado a negociar algo con nosequién. Vuelve a los cinco minutos con aspecto circunstancial y te dice que no vais a poder iros a tomar copas al club. Su ex necesita hablar con él. Ya está todo decidido. Se te jodió la cita, Jenny, ahora sí te viene bien llamarte así, porque te sientes tan frustrada como en la oficina. Has conjurado el espíritu de Mike y Richard ha volado, eso es.
(...) Continuará
domingo 30 de septiembre de 2007
WHAT A DAY FOR A DAYDREAM Capítulo 4
Publicado por
Carmen
en
13:55
Etiquetas: Capítulo 4
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2 comentarios:
Me remuevo entre lo angustioso y lo fatalista. Es el problema de ver a la 'prota' transparente.
Ya espero la 5ª...
¿Y ahora??
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